Emociones - ¿ansiedad?
- llu cadizaycart@gmail.com

- 7 abr
- 2 min de lectura
Actualizado: 29 abr
Ansiedad.
Una mierda si soy sincera.
Una emoción que me parece innecesaria.
Pero lamentablemente es algo que todos, aunque sea por un momento, hemos padecido.
Y aunque Disney intenta representarla como ese monstruito adorable naranja, que siembra el caos en la mente de la niña, en la vida real siento que es mucho más potente que los dibujos animados.
Siento que mis otras emociones se esconden en algún rincón de mi cabeza, que sienten miedo de Ansiedad y por eso se muestran una vez por semana en mi cabeza, o que simplemente se toman unas vacaciones para no tener que lidiar con esa emoción naranja tan… entregada en su trabajo.
Bueno, tengo que ser un poco más específica, siento que en mi centro de control, solo trabajan esas emociones que son peligrosas si no esta alegría cerca, como ira, asco, tristeza o miedo, sin olvidarnos de la emoción más trabajadora, ansiedad.
Creo que aquellas emociones como envidia, aburrimiento o vergüenza, conviven con ellas, pero apenas manejan mis emociones en mi día a día. Y sorprendentemente, en un pequeño momento de la semana, tengo ese rayo de luz. Alegría controla mis recuerdos por unos breves instantes, antes de que las otras emociones se encarguen de que esos recuerdos no sean más que momentos de arrepentimiento, de no haber gozado más ellos.
Y aunque siento que no tendría que estar allí, mi nostalgia está bastante presente en mi día a día, aunque por lo visto, tendría que haber tardado más en llegar a mí, pero bueno, ya está instalada, así que no puedo hacer mucho más.
Se supone que cuando creces, todas esas emociones aprenden a convivir, aprenden a tener cada uno su trabajo. Porque siento que dentro de mi cabeza hay emociones que trabajan más que otras, porque siento que hay emociones que están a punto de ser enviadas a la memoria a largo plazo, donde se encuentran esos recuerdos olvidados que no sirven más en nuestros memoria.
Y después de todas estas quejas, solo tengo una simple pregunta.
¿Por qué no podemos quedarnos con las emociones de siempre?
La alegría de poder hacer lo que nos gusta.
El miedo de poder hacernos daño jugando.
El asco de la comida que nos puedan preparar.
La ira al perder algún juego con amigos o familia.
O la tristeza de perder algo importante para nosotros.
¿Por qué tenemos que ampliar nuestro nivel emocional al crecer? ¿No sería mucho más fácil solo vivir con nuestras emociones básicas?




Comentarios